Qué lleva un masajista a domicilio: el kit completo

Cada terapeuta a domicilio acaba con la misma lista, pero tarda dos años en tenerla clara. Esto es lo que de verdad se lleva en el coche: lo imprescindible, lo que se olvida siempre, y lo que se compra al principio y no se usa nunca.

Lo imprescindible

  • La camilla plegable. 2 cuerpos de aluminio (12-14 kg) si te mueves mucho; 3 cuerpos o madera (15-17 kg) si buscas estabilidad y no subes escaleras.
  • Una bolsa de transporte. Es lo primero que se compra tarde y lo que más dinero ahorra: el tapizado es lo que primero se estropea, y retapizar cuesta más que la bolsa. Mira si cabe la tuya.
  • Reposacabezas y cuna facial. Suele venir con la camilla; ten un recambio, es la pieza que más se rompe.
  • Sábanas ajustables. Tres juegos mínimo: una puesta, una lavando, una en el coche. De rizo o microfibra.
  • Papel camilla o sábanas desechables. Un rollo siempre en el maletero.
  • Toallas. Cuatro por sesión si trabajas con aceite. Es lo que más volumen ocupa: bolsa aparte.
  • Aceite o crema. En bote con dosificador, nunca en el original. Y dentro de una bolsa estanca: un aceite derramado en el maletero es una tarde perdida.
  • Gel hidroalcohólico y desinfectante de superficies.
  • Manta ligera. La gente se enfría a los 20 minutos, sobre todo en casas con aire acondicionado.

Lo que siempre se olvida

  • Un alargador de 5 metros. Si usas calientacamillas o luz propia, el enchufe nunca está donde lo necesitas.
  • Altavoz pequeño con batería. Poner música desde el móvil del cliente es incómodo para todos.
  • Bolsa para la ropa sucia. Separada, impermeable. Si no, todo el coche huele a aceite.
  • Cuñas o cojines. Uno bajo las rodillas en supino y otro bajo los tobillos en prono cambian la sesión entera.
  • Un paquete de toallitas. Para el cliente al terminar, y para ti entre visitas.
  • Datáfono o Bizum. Cobrar en efectivo a domicilio es incómodo y encima te obliga a llevar cambio.

Lo que se compra y no se usa

  • Carro plegable de la compra para llevar la camilla. Se rompe en tres meses: no está hecho para 15 kg en cuestas. Si quieres ruedas, que sean de la propia bolsa.
  • Camillas eléctricas portátiles. Pesan 25 kg. Para domicilio no.
  • Diez aceites distintos. Con uno neutro y uno aromático vas sobrado el primer año.
  • Fundas de camilla decorativas. Se manchan igual y cuestan el triple.

Cómo se reparte todo en el coche

Tres bultos, ni uno más: la camilla en su bolsa, una bolsa de textil (sábanas, toallas, manta) y una mochila pequeña con aceites, desinfectante y electrónica. Cargar y descargar en dos viajes, no en cinco. Si acabas haciendo cuatro viajes al coche en cada visita, el problema no es la organización: es que la camilla no va sobre ruedas.

Lo que más se nota en el cuerpo

El peso no es el problema; la frecuencia sí. Cuatro visitas al día son ocho cargas de la camilla. Ahí es donde una bolsa con ruedas deja de ser un capricho. Y para todo lo demás, la regla del bulto: si algo no ha salido de la bolsa en un mes, no vuelve al coche.

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